Defendiendo el camino

Por pura casualidad y por no haber tenido sitio en la marcha al Castañar del Tiemblo (perdón, Sara; perdón, tocayo) decidí asistir en el Castillo de San Servando a las XIII Jornadas en Defensa de los Caminos Públicos organizadas por la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos – PICP – totalmente desconocida para mí,  y el Club Deportivo Torozo, de Sonseca, del que había oído hablar pero del que no conocía nada más. No sé si Senda tendrá algún contacto a nivel de club, pero si no lo hay se debería, en mi opinión intentarlo.

En Senda nos quejamos siempre, con razón, creo, de los numerosos impedimentos que, sobre todo en estos Montes de Toledo que son el origen de nuestra asociación, ahora club deportivo, nos encontramos en  nuestro caminar: Caminos cortados o desaparecidos, vallados o llenos de obstáculos o  directamente usurpados por las grandes fincas de que gozamos en los Montes, o simplemente prohibidos a su libre albedrío por cazadores, dueños de predios pequeños o grandes, etc.  a veces con  la complacencia,  si no con la connivencia,  de autoridades locales, autonómicas o estatales. Todos hemos sufrido o al menos conocemos como hasta la propia Guardia Civil nos ha impedido el paso por caminos públicos porque “hay cacería”. Ante tantas arbitrariedades que con frecuencia incumplen directamente la legislación vigente y en ocasiones pueden constituir auténticos delitos, en nuestra asociación hemos optado por la prudente medida de buscar recorridos alternativos, procurar obtener información de las actividades cinegéticas para no coincidir con ellas o simplemente, como a veces ha ocurrido, renunciar a la actividad programada.  Eso sí, con airados comentarios entre nosotros o desoladas quejas por la injusticia soportada. ¡Ojo!  No critico a nadie, yo también soy SENDA y ni en mis marchas con ella ni en mis particulares aventuras camineras,  he mostrado nunca una actitud diferente a la que ahora describo y que, por otra parte,  justifico plenamente. Nuestra asociación – No me acabo de acostumbrar a lo de “club” – sale al campo a disfrutar de un relajado día en la naturaleza sin ninguna gana de enredarse en trifulcas, seguramente perdidas, con cazadores, agricultores o guardas. Por otra parte,  ya es ingente el trabajo de la junta directiva como para pedirle que emprenda batallas, seguramente, repito, perdidas.

Pero no todo el mundo piensa así. Eso lo he descubierto este fin de semana en las XIII jornadas de la PICP. Para mi sorpresa, el salón de actos del Castillo de San Servando estaba lleno de lo que en principio catalogué simplemente de público, para irme dando cuenta de que este “público” estaba en su gran mayoría formado por representantes de clubes senderistas o montañeros, responsables de Ecologistas en Acción, WWF, Agentes Forestales, Técnicos medioambientales  concejales, periodistas, geógrafos,  geólogos…, todos ellos implicados hasta el tuétano en la defensa de los caminos públicos. A  lo largo del fin de semana, durante el desarrollo de las ponencias y mesas de debate,  fui viendo como gente venida desde Barcelona a Huelva, desde Murcia a Cáceres, se parten literalmente  el pecho con armas jurídicas  o cizalla en mano, con manifestaciones o pancartas, con todos los medios físicos o legales a su alcance, poniendo tiempo, dinero y riesgo físico para combatir en batallas con  frecuencia perdidas pero a veces ganadas, por la defensa de nuestros caminos, tan maltratados, tan despojados, con lo que ello implica de defendernos a todos y a nuestro sacrosanto derecho natural a deambular por donde nos venga en gana, a circular libremente por el territorio nacional (ART19 CE).

Y ¿qué podemos hacer desde  SENDA? Bueno pues desde luego no se me ocurre pedirle a la Junta mayor implicación en estos temas, pues reconozco  que ya tiene suficiente  con proporcionarnos el placer semanal de las marchas, llevar el control administrativo, la página web o limar asperezas y pijotadas de los que a veces pensamos que estamos en una agencia de viajes o que SENDA es de nuestra propiedad.  Bastante trabajo tienen y sobrada guerra damos. Pero sí se me ocurre que quizá podríamos afiliarnos, como club,  a la PICP. El domingo hablé  con su coordinador, Manuel Trujillo, y me dijo que el simple hecho de afiliarnos significa  para ellos un apoyo moral de primer orden con el valor añadido que supone para la plataforma el poder aumentar su ya  amplia base de entidades y personas implicadas  en su continua lucha contra la degradación  de nuestros caminos, seguramente imparable si no ponemos todos algo de nuestra parte.

Acabo de hacerme socio a título personal.

Para más  información http://www.picp.es/

Ahí lo dejo.

Paco Cabello

Francisco

n/a