Senda en el Caminito del Rey

 

 

El Caminito del Rey. ¿Un paseo turístico o un  recorrido montañero?

El  Desfiladero de los Gaitanes o Gargantas del Chorro, que conforman el paraje natural del mismo nombre, situado entre los municipios de Alora  y Ardales al norte de la provincia de Málaga,  es un formidable tajo labrado por el río Guadalhorce en las calizas y dolomías jurásicas que dominan esta parte de la comarca.  Se trata de un cañón fluviokárstico ( perdón geólogos por las probables imprecisiones) de unos 3 km de longitud con paredes que, en algunos sectores, tienen más de 700 metros  de altura y una separación a veces   inferior a cinco metros.  A principios del siglo XX, concretamente en  1905, comenzó la construcción de esta aérea pasarela   que tenía como finalidad facilitar un acceso rápido  entre las presas de Gaitanejo y del Chorro y atender a la construcción y mantenimiento del canal   entre ambas  La pasarela fue utilizada por Alfonso XIII para acceder a inaugurar el Salto del Chorro, construido por la empresa hidroeléctrica homónima,  adquiriendo así su popular nombre actual. Transcribimos  un párrafo del acta oficial de la inauguración:

Reinando la Católica Majestad de Alfonso XIII, el día 21 de mayo de 1921, se terminaron las obras del Pantano del Chorro, y fue colocada la última piedra por la augusta mano del monarca español, por cuya importante vida hicieron votos todos los que se honran estampando su firma a continuación de la de S.M. Terminada la ceremonia, el Rey y sus acompañantes  visitaron la presa del Gaitanejo, y atravesaron el Balcón de los Gaitanes, que se había adornado con una guirnalda sostenida por cuatro águilas disecadas, en la que se podía leer: “Al Rey” . Alfonso XIII quedó tan impresionado por  el panorama que se divisa desde allí que quiso fotografiarse para inmortalizar su paso por el lugar”.

Como toda gran  obra que se precie, no carece de sus leyendas, como la de haber sido  construida por condenados a muerte, únicos, al parecer , dispuestos a jugarse la vida entre sus terroríficas paredes, o la que cuenta como una bella inglesa eligió el puente de los Gaitanes para curar sus males de amores saltando al río montada en un blanco caballo.(no ha transcendido  la opinión del caballo sobre tan romántica forma de suicidio).  Lo cierto es que la construcción se llevó a cabo por marineros malagueños, avezados en jugarse la vida en los altos velámenes de las embarcaciones, y que, aunque no este probado el espectacular salto  de nuestra británica amazona, la muerte ha rondado el desfiladero tanto entre los obreros que los construyeron como entre los montañeros que intentaron cruzarlo, especialmente cuando muchos años después de su construcción,  su deterioro  fue tan alto que la Junta de Andalucía prohibió su cruce bajo multa de 6000 Euros. Aunque esto disuadió a pocos y las accidentes mortales  siguieron goteando en el aterrador Caminito.

Nuestro compañero Ricardo ha sido testigo privilegiado de su gran peligrosidad pues afrontó con éxito éste  desafío cuando atravesar el cañón  era un reto al alcance de pocos.

Atraídos por su leyenda, treinta y tantos socios de senda nos enfrentamos a él, hace apenas unas  semanas para contemplar  la remodelación, más bien la construcción total,  de un nuevo camino por parte de la Diputación de Málaga. La nueva pasarela, en cuya construcción se han empleado helicópteros y se ha tenido que recurrir a alpinistas y espeleólogos, es un prodigio de elegancia que en mi concepto para nada afecta, y casi se podría decir que enriquece,  la perspectiva del cañón;  pero   ha despojado al recorrido de cualquier emoción montañera,  eliminando todo peligro y convirtiéndolo en un cómodo y tranquilo paseo exento de cualquier dificultad y riesgo. Es quizá ese nuevo concepto de la naturaleza como espectáculo que ya vienen padeciendo o disfrutando, según el punto de vista, el arte, la historia, la arqueología, el deporte o cualquier actividad, paraje o monumento natural o erigido por la mano del hombre,  susceptibles de despertar curiosidad,  y que de inmediato son convertidos en espectáculos de masas, no sabemos si con un loable afán de satisfacer nuestras necesidades culturales o como sofisticadas nuevas versiones del eterno panem et circenses.   Y aquí surge el conocido dilema de que  si poner la naturaleza, incluso la más agreste y recóndita, al alcance de la mayoría  para que, aun sin esfuerzo,  la disfrute,  es una violación o es  facilitar a todos el alcance de lo que a todos pertenece.

Pero, disquisiciones aparte, la segura y protegida instalación nos permitió entrar en la propia entraña del cañon y disfrutar  desde dentro de la belleza de sus paredes cortadas  a pico sobre el río.  Los restos rotos del antiguo caminito,  conservados en gran parte y coincidentes con la nueva pasarela, nos permitían un ligero estremecimiento al imaginar como sería el cruce por él,  lo que seguramente estaría fuera del alcance de muchos de nosotros  que  disfrutábamos en primera fila del  espectáculo de luz y color que el cañón,  fotogénico y coqueto,  nos ofrecía con  un nuevo impacto visual  a la salida de cada recodo. Los aguerridos expedicionarios de Senda, disfrutamos como críos de las vertiginosas pasarelas, y los móviles no daban  abasto intentando no dejar de captar ni una sola de las deslumbrantes imágenes. Fue,  en definitiva, una preciosa tarde, La guinda de un gran día montañero que comenzó con una preciosa marcha de mañana  por la sierra de Almorchón que nos permitió disfrutar de los grandes  espacios  que se abren a los pies del Pico Convento y el Mirador de la Buitrera.

Seguramente que la nostalgia de pasados tiempos  aventureros hará añorar a los más preparados las dificultades  y la emoción de otra época o la satisfacción  de superar el reto que entonces suponía atravesarlo,  cuando literalmente había que jugarse la vida para hacerlo    Pero estos son nuevos tiempos en que la belleza se hace negocio y se ofrece a tantos que al final parece perder todo el romanticismo, toda  la aventura y el misterio, se socializa; pero aun  despojado de la atracción por el peligro, hoy ya sin descargas de adrenalina,  el monumento de roca y agua conserva toda su su majestuosidad y e el nuevo Caminito, la pone al  alcance de todos.

Es de justicia felicitar a la Junta de Senda y especialmente a José Cuesta por la impecable organización y dirección de la jornada.

Francisco

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